El amanecer en el palacio llegó con una quietud inusual. Mariana observó cómo los primeros rayos de sol se filtraban por las cortinas de seda de su habitación, creando patrones dorados sobre el suelo de mármol. Había dormido apenas unas horas después de regresar del desierto con Khaled, pero su mente seguía reviviendo cada momento compartido bajo las estrellas. La confesión, el abrazo, la promesa silenciosa de un futuro juntos.
Se incorporó lentamente, estirando sus músculos cansados. El recuerd