CONFESIONES.
Cuando terminaron de desayunar, ella se levantó, se quitó su calzado y tomó los platos, los lavó y volvió a la mesa, todo esto transcurría mientras Omar no dejaba de verla.
-Bien, ahora sí, cuénteme y deje de mirarme de esa manera, que me pone muy nerviosa, dijo ella mientras tomaba asiento a su lado en una de las sillas del comedor.
-Si te contaré, pero antes haré algo que quiero hacer desde que entraste por esa puerta, dijo acercándose y besándola suavemente.
Ella correspondió al beso de aque