IVANA
—Me declaro tu acosador personal.
—Eso suena raro—me humecto mis labios.
—Deja de imaginarte cosas, pervertida.
Me hace reír. Se siente raro pero familiar al mismo tiempo.
—Yo no me imagino nada—solo que te quieto la ropa, la máscara y lo hacemos justo aquí, en tu camioneta blindada—pero puedes leer los pensamientos.
—Por eso estamos aquí, ya puedes abrir los ojos mi amor.
Eso hago.
—Ya estás bien para irnos mi amor.
—Eso creo cariño.
—Bien vamos qué tenemos que enfrentarnos a los mie