Capítulo 69: Sin remordimientos
La puerta se cerró con un clic sordo, aislando a Richard Langford del mundo exterior y del molesto zumbido de la presencia de Amber.
La furia contenida que había mostrado ante ella se disipó, reemplazada por una fría y metódica inquisición interna.
Se reclinó en su silla, el cuero gruñendo levemente bajo su peso, y entrelazó los dedos sobre el escritorio pulido, un zócalo desde el que había dirigido destinos durante décadas.
Amber había sido un torbellino de q