**LEONOR**
Casper apagó la tableta con un gesto perezoso y se reclinó en la silla, clavando sus ojos oscuros en mí. La tensión de alta intensidad volvió a apoderarse del aire.
—Todo en esta casa sigue un orden, Leonor —sentenció, con una frialdad calculada—. Tus arrebatos de orgullo no van a alterar el bienestar del heredero. Mi madre ha solicitado una revisión de los acuerdos de confidencialidad de la fusión de Zúrich. Espera que firmes un documento de renuncia de derechos antes de la cena de