**CASPER**
Me giré con una lentitud calculada. Crucé los brazos, sosteniéndole la mirada mientras la cicatriz de mi sien izquierda palpitaba con fuerza. Cada palabra suya era un dardo directo a la línea de flotación de mi control cerebral.
—Mides mal el terreno, Carvajal —sentencié, avanzando dos pasos—. Sira aceptó un trato. En el mundo real, los sentimientos son solo variables secundarias; el dinero es la constante. Si ella prefirió los fondos de mi padre antes que mi apellido, es una lección