**LEONOR**
El silencio que se instaló en el vestíbulo fue tan denso que casi podía escucharse el crujido de la madera bajo nuestros pies. Sostuve la barandilla con fuerza, obligando a mis piernas a no flaquear ante la intensidad del temblor que me recorría el cuerpo. La opresión de su boca sobre la mía todavía quemaba; Casper me había tomado por la fuerza para castigar mi osadía, pero el descontrol en sus ojos oscuros delataba que el verdadero castigado había sido él. Su fachada de piedra se ha