**CASPER**
Leonor bajó diez minutos después. Llevaba un jersey de punto grueso color gris que ocultaba su silueta y el cabello liso recogido en una trenza descuidada. Sus labios, aún levemente hinchados por el impacto de mi boca, se tensaron en una línea recta al verme.
Al intentar sentarse, el camarero de la villa se adelantó para mover la silla de roble, pero tropezó sutilmente con el borde de la alfombra exterior. La bandeja con el juego de té de porcelana se inclinó peligrosamente hacia el