**LEONOR**
Ahora soy una mujer sola y tengo que sobrevivir por mi hijo. Para no ser una carga económica y mantener mi intelecto ocupado lejos de la paranoia corporativa, conseguí un empleo de media jornada en la biblioteca municipal de la comuna. El salario mínimo apenas alcanzaba para cubrir los gastos básicos de la casa, pero la parsimonia de clasificar manuscritos del siglo diecisiete me devolvía el control que Casper me había arrebatado con sus coacciones.
Pasaba las tardes entre estantería