**CASPER**
El helipuerto de la residencia tembló cuando las palas del helicóptero cortaron la niebla densa del Como. Apreté a Leonor contra mi pecho, envolviéndola con una manta pesada de lana para cubrirle el rostro, simulando la fragilidad de una víctima al borde del colapso. Ella se mantuvo inmóvil entre mis brazos, actuando con una disciplina tan calculada que sentí una descarga de orgullo recorriéndome la espina dorsal.
“Haz tu papel, Albert. Asómate a la ventana”, exigí en silencio, mient