**CASPER**
La mención de su partida y el manuscrito de París desataron el cortocircuito definitivo en mi sistema de seguridad. No iba a permitir que la única variable que dominaba mi pulso cruzara la frontera. Sabía perfectamente cuál era su punto de quiebre, el único activo que ella valoraba por encima de sus quinientos millones: los archivos personales y diarios inéditos de su hermana Sira, que la corporación había incautado de la terminal de Ginebra tras el incidente de la droga y que ella n