**LEONOR**
El beso lento se transformó en una marea densa que borró las últimas fronteras de nuestra farsa contractual. La boca de Casper, desprovista de su habitual altivez corporativa, se movía contra la mía con una urgencia rota, una desesperación física que delataba el colapso absoluto de todos sus cortafuegos analíticos. Sus manos grandes y rígidas abandonaron mi rostro para deslizarse por la palidez de mi cuello, descendiendo con una parsimonia temblorosa que contrastaba con la firmeza po