Lysander dio un paso adelante. Su silueta se recortaba contra la luz parpadeante del fuego del Horno, con el calor infernal distorsionando el aire a su alrededor. Su mirada estaba fija, fría e implacable, en el hombre que tenía delante.
—Solo estoy aquí por la chica —dijo Lysander, con voz calmada pero cargada de amenaza—. Y tú… no saldrás de este lugar.
La sonrisa de Zaker se torció en algo más oscuro y cruel. Apretó con más fuerza el hueso que sostenía contra el cuello de Astra. El arma impro