Zane avanzó por el estrecho pasillo del palacio, con sus pasos resonando contra las paredes de piedra. Las antorchas parpadeantes en la pared proyectaban sombras alargadas detrás de él, bailando con cada paso que daba. Mantenía la cabeza alta.
En el otro extremo del pasillo, una figura con una túnica púrpura profunda dobló la esquina. La tía Remi.
Se acercó con el paso lento y deliberado de alguien que pensaba que el suelo debería apartarse ante ella. Él reconoció la mirada en sus ojos: una mez