Damon
La noche huele a ella.
A madera húmeda, a musgo, a aire que corta. A luna mojada y a deseo contenido. A lo que ya no tengo, pero que sigue ardiendo en mis venas como una maldita droga. Me muevo entre los árboles como un lobo que ha perdido el norte. Lo irónico es que no estoy perdido. Sé exactamente dónde está. Porque incluso ahora, con las distancias impuestas, con las reglas talladas en sangre y magia, su esencia me llama.
Cassie.
Ella está en el claro.
Mi cuerpo lo sabe antes que mi me