C94: YA FUI MARCADA.
—¿Sigrid? —pronunció la voz de Asherad y, al alzar la vista, la vio.
Sigrid estaba de espaldas, envuelta en un vestido blanco de líneas sencillas, elegante sin ostentación, que caía con delicadeza sobre su figura. Un velo del mismo color cubría su cabeza y descendía hasta sus hombros, otorgándole un aire sereno.
Ella se giró para mirarlo e inclinó levemente la cabeza.
—Alfa… Qué bueno que lo veo —resaltó.
Algo no estaba bien. Por más que lo intentó, Asherad no logró percibir su aroma. No estaba allí.
En su lugar, flotaba otro olor, ajeno, distinto, invasor… un aroma que no le pertenecía y que despertó en él una alarma.
—Sigrid… —la llamó de nuevo, con la voz alterada—. ¿Por qué no puedo sentir tu aroma? ¿Qué está pasando?
—¿Mi aroma? —repitió ella—. ¿De qué está hablando, Alfa?
—Tu olor… —insistió él—. Ese aroma que tanto me atraía, que siempre reconocía. Ya no está. No puedo percibirlo. ¿A dónde fue?
El pánico comenzó a apoderarse de su pecho. Avanzó hacia ella de manera instintiva,