C9: HARÉ LO QUE USTED ME PIDA.
Asherad se subió sobre África y ocupó el espacio entre sus piernas con una presencia abrumadora, en lo que la loba sintió el miembro duro a punto de estallar del Alfa que se encontraba bajo sus prendas. El contacto cercano, la presión de su cuerpo y la forma en que la sujetaba hicieron que África se tensara de inmediato, sorprendida por una reacción que jamás había experimentado con él.
No era la frialdad habitual ni el cumplimiento mecánico de un deber: había un deseo que se manifestaba en cada uno de sus movimientos. África abrió los ojos con desconcierto, sintiendo cómo el pulso se le aceleraba al comprender que, por primera vez, el Alfa no estaba actuando por obligación.
Asherad descendió hacia su cuello y comenzó a cubrirlo de besos lentos, como si buscara aferrarse a ella a través de la piel. Su aliento cálido se deslizaba por la garganta de África, arrancándole gemidos suaves, casi involuntarios, sonidos que nunca antes había dejado escapar en su presencia. Cada roce la desarma