C64: OJALÁ AME A NUESTRO HIJO DE ESA MISMA MANERA.
La orden tomó por sorpresa al Beta. Asherad no le aclaró que ya había encontrado a la criada, no le dio detalles ni razones; simplemente le indicó que dejara de buscarla. Aquella brusquedad, lejos de inquietarlo, llevó a Cedric a sacar sus propias conclusiones.
Interpretó que el interés del Alfa se había disipado, que Sigrid había dejado de importarle por completo. Y eso, para él, fue un enorme alivio.
En el fondo, aún aguardaba noticias del asesino que había contratado para eliminar a Sigrid. Esperaba que en cualquier momento apareciera con la prueba definitiva de que ella estaba muerta. Todavía no había ocurrido, pero Cedric no se sentía inquieto ni en peligro.
Al contrario: estaba tranquilo, casi confiado. Las palabras de Asherad —esa orden de abandonar la búsqueda— reforzaban la idea de que ya no había motivo para preocuparse. Si el Alfa no quería encontrarla, entonces todo estaba bien. Aquello lo serenó por completo.
Por su parte, Asherad se dirigió a la mansión. Cruzó los pasillo