Con el transcurso de los días, Sigrid pasó a ser una nana para Damián, aunque ese vínculo jamás podía ser reconocido ni nombrado. Para el mundo, ella no era nada más que una presencia secundaria; para África, una ayuda necesaria; y para el cachorro, aun sin saberlo, era su madre.
Aquella verdad solo existía entre África y Sigrid, sellada por el secreto. Nadie más podía sospechar sobre la cercanía excesiva entre Sigrid y el pequeño, ni percibir la intimidad que se construía entre ambos. Todo ocur