A la mañana siguiente, Asherad y Elliot se encontraban en el salón destinado a recibir visitas, un espacio amplio y cuidadosamente dispuesto, donde varios sofás se organizaban alrededor de una mesa central.
El lugar estaba preparado para ofrecer comodidad a los invitados, con sirvientes atentos que se encargaban de servir bebidas calientes, como té o café, e incluso pequeños aperitivos, según se requiriera.
Sin embargo, en esa ocasión, la formalidad del entorno contrastaba con la seriedad del e