C407: DIGNO DE MI HIJA.
La pregunta no era ligera, ni retórica. Era el de un padre desconfiado, de un líder que había visto demasiado como para creer en promesas sin ponerlas a prueba.
Elliot guardó silencio durante unos instantes y luego bajó la mirada hacia sus propias manos, que reposaban unidas frente a él, antes de alzar nuevamente los ojos hacia Asherad con una expresión respetuosa.
—Alfa, permítame hacerle una pregunta. Durante los años en que Sigrid permaneció lejos de usted, esos veinte años en los que estuvi