C391: LO PENSARÉ.
Mientras la escuchaba, el corazón de Elliot comenzó a latir con mayor fuerza, y no podía negar que la idea de acompañarla, de mostrarle Ford personalmente, no le resultaba en absoluto desagradable. Por otro lado, estaba la posibilidad de que, una vez que ella se marchara, no volvería a verla en un largo tiempo. Aquella idea, aunque en teoría era lo más prudente y conveniente, le producía una sensación incómoda.
—Está bien… lo pensaré —replicó—. Te daré una respuesta después.
El rostro de Celest