Tanto Asherad como Sigrid reaccionaron con una expresión de comprensión anticipada, como si, incluso antes de leer, ya intuyeran el contenido de aquella carta. Él dirigió una breve mirada hacia su esposa y luego tomó el sobre.
Entonces, extrajo el papel del interior y lo desplegó, fijando la vista en las líneas escritas mientras sus pupilas se deslizaban de un extremo al otro. A medida que avanzaba en la lectura, su semblante se endurecía progresivamente, hasta que, al finalizar, arrugó el docu