C400: NADIE OCUPARÁ TU LUGAR.
Celeste se removió levemente sobre él, y ese pequeño movimiento ponía en riesgo el autocontrol de Elliot. La posición en la que se encontraba ella, sentada sobre su pelvis en medio de la penumbra de la habitación, hacía que cada mínima acción tuviera un efecto en su cuerpo, despertando reacciones que intentaba reprimir con esfuerzo.
La situación en sí misma —la noche, el silencio, la intimidad del espacio compartido— creaba mucha tensión se-xual, una que amenazaba con quebrar la disciplina que