Mientras Sigrid y Asherad permanecían en su alcoba, refugiados el uno en el otro, en otra parte de la mansión se desarrollaba una escena de una naturaleza muy distinta. En la habitación asignada a Dalila, Damián se encontraba durmiendo con ella.
A decir verdad, su situación estaba marcada por cierta contradicción. Aún no estaban casados, y Sigrid le había dicho a su hijo que si realmente deseaba que Dalila fuera su esposa y no simplemente su amante, debía respetar las normas que se consideraban