Sigrid se mostró sorprendida, mientras recuperaba el aliento tras el esfuerzo, con la mirada en la segunda cachorra que descansaba en brazos de la médica.
—Yo... quiero verlas a ambas —expuso.
Ante su petición, la criada que sostenía a la primera recién nacida y la médica que tenía a la segunda se aproximaron hasta el borde de la cama. Con movimientos delicados, inclinaron a las pequeñas lo suficiente para que Sigrid pudiera contemplarlas.
Ambas criaturas eran prácticamente idénticas, como si f