Aquella reacción hizo que Damián vacilara por un instante. Tragó saliva, pero no retrocedió.
—Padre… es que yo la amo —insistió, como si esa sola razón bastara para justificarlo todo.
—Entiendo lo que sientes —respondió Asherad—, pero ese no es el camino correcto. No puedes dejar que tus emociones dicten cada una de tus decisiones. Tienes que aprender a pensar, a actuar con la cabeza fría. Precisamente porque la amas, lo que deberías hacer es buscar una solución para ella, no huir de tu respons