—General… —pronunció Damián, cada vez más frustrado—. Sé que eres leal al Alfa, lo sé bien. Pero dime algo… ¿de verdad arruinarás tu vida por él?
Gael apretó ligeramente la mandíbula.
—Usted no entiende. No sabe por qué hago lo que hago… y tampoco voy a explicárselo. No es algo que le concierna. Además, usted no puede hacer nada para cambiarlo. Este es el camino que me toca seguir, y lo haré.
Se apartó ligeramente.
—Lo siento… pero ya voy atrasado.
Gael se movió para pasar junto a él y dirigirs