C238: EL BESO DEL AMOR VERDADERO.
Sigrid exhaló lentamente, y en su expresión se dibujó una resignación tranquila, no del todo vencida, pero sí dispuesta a ceder por ahora.
—Está bien —dijo al fin.
Asherad la observó unos segundos. Luego se inclinó y la besó con suavidad en los labios.
—Te agradezco que me lo hayas preguntado —murmuró contra su boca antes de separarse—. Que no hayas tomado una decisión por tu cuenta. No lo digo porque quiera arrebatarte tu independencia, pero me agrada que lo hables conmigo, que confíes en mí…