C193: MAMÁ...
Al escuchar aquellas palabras, Damián sintió que, por fin, el verdadero motivo de su viaje comenzaba a tomar forma. Asintió y siguió al empleado por los pasillos amplios del palacio.
Al llegar frente a la oficina, el hombre anunció su presencia y abrió la puerta. Detrás de un amplio escritorio se encontraba Rayborn, quien, en cuanto lo vio entrar, se levantó con evidente entusiasmo.
—¡Damián, hijo de Asherad! —exclamó con una sonrisa amplia y una energía casi contagiosa.
Damián inclinó respetuo