C192: EL ALFA LO ESTÁ ESPERANDO.
En la oscuridad de su inconsciencia, Damián seguía escuchando con claridad perturbadora la voz de su lobo interior. No era un eco lejano ni un susurro difuso; era un clamor insistente que retumbaba dentro de su mente como un tambor de guerra.
«¡Mate! ¡Mi mate!»
La palabra se repetía con una determinación salvaje, sin espacio para dudas. Damián, incluso en ese estado suspendido entre la vigilia y el sueño, luchaba contra él con desesperación.
—¡No! —protestó en aquel espacio interno—. ¡No puede