C16: FEROMONAS.
—Sucede cuando nos apareamos —reveló Asherad—. Es en el silencio de la noche, en ese instante preciso en que debemos cumplir con nuestro deber sagrado para concebir un heredero para la manada. En ese encuentro, y solo entonces, el aroma de mi mate inunda mis sentidos con una potencia abrumadora. Es claro, es real y me envuelve por completo. Sin embargo, al llegar el alba, durante el transcurso del día, esa fragancia se esfuma. Por más que intente buscarla, por más que me acerque a ella, ya no la percibo en absoluto. Es como si el vínculo se encendiera en la oscuridad y se extinguiera con la primera luz del sol.
El sacerdote recibió aquellas palabras con un mutismo absoluto, sumiéndose en una reflexión que parecía transportarlo a los rincones más profundos de su memoria y de los antiguos conocimientos teológicos.
Permaneció callado, acariciando su barbilla mientras desglosaba la información, buscando una explicación lógica que conciliara la biología del lobo con la mística del lazo sag