El sacerdote asintió, acomodando las manos dentro de las amplias mangas de su túnica ceremonial.
—Lo escucho, Alfa —expuso—. Estoy completamente a su disposición.
Asherad respiró hondo antes de comenzar. Se detuvo unos instantes, con la mirada en uno de los símbolos tallados en la pared de piedra, como si necesitara aferrarse a algo sólido antes de ordenar sus pensamientos.
—Como sabe, he contraído matrimonio hace aproximadamente un año —empezó a decir—. Desde el inicio supe que no se trataba d