C147: COMPARTEN LA MISMA MANÍA.
Asherad avanzó unos pasos hacia ella, deteniéndose a una distancia.
—¿Qué creíste que iba a ocurrir, África? —preguntó—. ¿Pensaste de verdad que podías hacer cuanto se te antojara y salir ilesa, sin consecuencias? ¿Que todo esto quedaría enterrado para siempre y que yo jamás descubriría la verdad?
—Por favor, Alfa… —suplicó ella, derramando un mar de lágrimas de nuevo—. Podemos arreglarlo. No hace falta que yo esté aquí. No es necesario un juicio ni todo esto… se lo ruego.
—¿Cómo puedes decir q