C148: NUNCA SERÁ FELIZ.
África siguió hablando sin darse tregua, como si el miedo le hubiera roto todos los diques y ya no pudiera contener nada más.
—Yo no quería que Sigrid muriera. La necesitaba con vida. Tenía que estar cerca del cachorro… Damián era muy pequeño todavía y debía permanecer junto a su verdadera madre.
Las palabras le salían atropelladas, chocando unas con otras, desordenadas, impulsadas más por el pánico que por la razón.
—Pero mi padre insistía —continuó—. Decía que era lo mejor. Por eso volvió a c