C103: NO HAY NADIE MÁS AQUÍ.
Un par de horas más tarde, unos nudillos llamaron con suavidad a la puerta de su habitación. Sigrid reaccionó y, antes de abrir, se colocó el velo. Ya no era aquel velo oscuro y sencillo que había usado durante tanto tiempo; por orden de Asherad, le habían comprado velos de distintos colores para que pudiera combinarlos con sus vestidos.
Aquella mañana llevaba uno celeste, del mismo tono que su atuendo, ligero y delicado, cayendo con suavidad sobre su rostro.
Al abrir la puerta, se encontró con