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―Decide como la mujer que ya entendió que una puerta también puede quedarse cerrada por elección, no por miedo.

Aryanna no durmió.

Tampoco se levantó.

Se quedó en la cama mirando el techo, con la frase de Emilia clavada en la habitación como una lámpara que nadie apagaba.

Una puerta cerrada por elección.

No por miedo.

Parecía sencillo cuando Emilia lo decía con esa voz afilad

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