Mundo de ficçãoIniciar sessão―Me pide recordar que incluso frente a sus mejores palabras, la primera palabra sigue siendo mía.
Nadie respiró de inmediato.
La frase no necesitaba aplausos.
Ni consuelo.
Ni una taza de té acercándose con cuidado.
Se quedó en la sala como una silla nueva, pero sin madera: algo donde Aryanna podía sentarse por dentro.
Emilia miró el teléfono que ella sostenía contra el pecho. Teresa llorab







