La música dentro de “El Olimpo” vibraba como un corazón gigante latiendo bajo el suelo. Las luces atravesaban el humo artificial mientras la pista seguía llena de cuerpos moviéndose sin control, riendo, olvidándose del mundo por unas horas.
Y Esmeralda… empezaba a olvidarse de sí misma.
No por completo.
Pero lo suficiente para bajar la guardia.
—
Evan se había integrado con facilidad a la conversación, como si los años jamás hubieran pasado. Su presencia traía consigo una nostalgia peligro