Mundo ficciónIniciar sesiónEl aplauso aún vibraba en las paredes del Palacio de los Cipreses cuando algo cambió.
No fue inmediato. Fue sutil. Como una grieta que comienza invisible… pero inevitable. Y entonces— —¡Qué conmovedor! La voz cortó el ambiente como un filo. Caricia. De pie. Sonriendo. Pero no con elegancia. Con veneno. El murmullo se apagó de golpe. Las miradas giraron. La tensión, que apena






