El problema de una historia bien manipulada…
Es que no necesita ser falsa.
Solo necesita estar bien contada.
Eso fue exactamente lo que ocurrió.
Durante las primeras horas, la narrativa en torno a Esmeralda se movió con una facilidad inquietante. No hubo una fuente oficial, no hubo un comunicado directo, pero eso no importó. La información, fragmentada y organizada con precisión, se filtró en el espacio más difícil de controlar: la interpretación colectiva.
Y ahí…
Tomó fuerza.
Las conver