Caricia no creía en los errores.
Creía en los patrones.
Y cuando un patrón cambiaba… no lo ignoraba, lo estudiaba.
El ritmo había variado. No en lo visible, sino en lo estructural. Las acciones que antes provocaban reacción inmediata en Esmeralda ahora no generaban el mismo efecto. No había colapso. No había impulsividad.
Había pausa.
Y eso… no era una señal de debilidad.
Era todo lo contrario.
—Ya entendió —murmuró, deslizando lentamente los dedos sobre la superficie de la mesa.
No necesitaba