La noche cayó sobre la bahía de Aurelia con una quietud casi irreal, pero en el interior del departamento residencial del muelle viejo, el tiempo parecía correr en un compás distinto. El viento del océano golpeaba suavemente los enormes ventanales, trayendo el murmullo eterno de las olas que alguna vez atestiguaron los peores secretos de la dinastía.
Esmeralda se despertó a mitad de la noche con una sensación extraña, una presión sorda en la espalda baja que no se parecía a los dolores comune