La madrugada continuaba avanzando.
Pero para Emilio Valeriano el tiempo parecía haberse detenido.
Porque mientras intentaba comprender la aparición de Leónidas, la existencia de La Orden y el secuestro de Valeria...
Había algo más que comenzaba a incomodarlo.
Algo que no quería reconocer.
Algo profundamente humano.
Celos.
Y eso lo enfurecía.
Porque Valeria estaba desaparecida.
Probablemente en peligro.
Y aun así, una parte de él no podía dejar de recordar ciertas cosas.
La forma en que ella lo