Nadie habló durante varios minutos.
La pantalla permanecía negra.
Pero las palabras de Valentina seguían resonando en sus cabezas.
"La mujer que murió no era la verdadera Catalina Villarreal."
Era imposible.
Absolutamente imposible.
O al menos eso quería creer Esmeralda.
Porque si aquello era cierto...
Entonces una de las personas más importantes de su vida había sido una mentira.
—No.
susurró.
Las lágrimas volvieron a aparecer.
—No puede ser.
Emilio se acercó inmediatamente.
—Tranquila.
—La en