El silencio en la biblioteca se volvió insoportable.
Nadie habló.
Nadie se movió.
Emilio observaba la fotografía.
Una y otra vez.
Como si su mente se negara a aceptar lo que estaba viendo.
Esmeralda.
En el invernadero.
Sonriendo.
Tranquila.
Sin sospechar nada.
Y alguien la había estado observando.
No una vez.
No por casualidad.
De forma deliberada.
Planificada.
Calculada.
Lentamente levantó la vista.
—¿Cuándo encontraron esto?
preguntó.
La voz del jefe de seguridad sonó tensa.
—Hace veinte minu