El trayecto hasta el hotel se hizo más largo de lo normal.
No por el tráfico.
Sino por los pensamientos de Emilio.
Durante todo el camino intentó imaginar qué podía haber descubierto Valeria para sonar tan preocupada.
Porque durante la gala había visto tristeza en ella.
Nostalgia.
Incluso resignación.
Pero jamás miedo.
Y aquella mañana sí había escuchado miedo en su voz.
Cuando llegó al hotel, Valeria ya lo esperaba.
No en el restaurante.
No en el lobby.
Sino en una de las salas privadas de neg