El silencio que siguió a aquellas palabras fue aterrador.
—¿La antigua finca...? —susurró Esmeralda.
El escolta asintió gravemente.
—Hace menos de una hora. Nuestros hombres rastrearon una señal de uno de los teléfonos utilizados por Adrián. La ubicación coincide exactamente con la finca San Gabriel.
El corazón de Esmeralda comenzó a golpear con fuerza.
La finca San Gabriel.
Aquel nombre estaba grabado en los rincones más oscuros de su historia.
Era el lugar donde había ocurrido el supuesto acc