El silencio dentro de la habitación parecía capaz de romperse con una sola respiración.
Esmeralda seguía observando la fotografía.
Aquel hombre.
Aquellos ojos.
Aquella expresión.
Era imposible negar el parecido.
No era solo físico.
Había algo más.
Algo que le provocaba una extraña sensación en el pecho.
Como si una parte olvidada de su historia acabara de despertar.
—Necesito saber quién es —susurró.
Arriaga asintió.
—Ya movilicé investigadores privados. Lo encontraremos.
Pero antes de que pudi