La mañana en la “Estrella del Alba” llegó bañada por una luz dorada y tranquila que descendía desde el techo de cristal de la habitación principal.
Por un instante, Esmeralda olvidó por completo las guerras empresariales, las traiciones y el peso del apellido Villarreal.
Porque al abrir los ojos, lo primero que sintió fue felicidad.
Una felicidad cálida.
Nueva.
Peligrosamente intensa.
Permaneció unos segundos acostada entre las sábanas suaves, mirando el cielo claro sobre ella. Y entonces volvi